REGLAS DEL DOMINÓ DOBLE 9
Cómo se juega el dominó cubano en parejas — y exactamente cómo lo puntea este juego.
Las fichas y el reparto
El dominó cubano usa el juego doble-nueve: todas las parejas de números del 0–0 al 9–9, o sea 55 fichas. Cuatro jugadores toman 10 fichas cada uno, así que 40 fichas van a las manos y las 15 restantes quedan boca abajo y fuera del juego. No hay banca de donde robar: una vez que empieza la mano, juegas solo lo que te tocó.
Si a algún jugador le caen cinco dobles o más, se anula el reparto y se vuelve a repartir. Es una regla de la casa que evita que una mano con suerte decida el juego, y aquí se aplica automáticamente.
Cuatro jugadores, dos parejas
Es un juego de parejas. Juegas con quien está enfrente de ti, contra los dos que tienes a los lados. En este juego Sur y Norte son un equipo, Oeste y Este el otro. Los puntos son del equipo, nunca del individuo, así que ayudar a tu compañero a botar fichas vale tanto como botar las tuyas.
El juego corre en contra del reloj y los compañeros nunca se sientan al lado.
Quién sale en la primera mano
En la primera mano la salida se sortea al azar entre las cuatro sillas. No importa quién tenga el doble-nueve: el 9–9 no decide nada. El sorteo lo hace el servidor y queda guardado en la partida, así que todos en la mesa ven al mismo jugador de salida.
Quien sale puede abrir con cualquier ficha de su mano. Si la silla que salió es una máquina o un jugador desconectado y su compañero es humano, la salida pasa al compañero para que la mesa no se quede esperando.
En las manos siguientes sale quien ganó la mano anterior; si la mano quedó trancada, sale otra vez el mismo que salió.
Jugadas válidas
Las fichas forman una sola cadena con un número abierto en cada punta. En tu turno puedes pegar en cualquiera de las dos puntas, siempre que una mitad de tu ficha coincida con el número de esa punta. Si tu ficha pega en las dos puntas, tú eliges — esa decisión suele ser el juego entero, porque define qué pueden contestar los contrarios.
Los dobles se ponen atravesados en la cadena, pero eso no cambia nada del pegue: un doble solo conecta con su propio número.
El paso
No hay de dónde robar, así que si ninguna ficha tuya pega en las puntas pasas y el turno sigue. Aquí el paso es automático: cuando no tienes jugada, el juego pasa por ti y todos ven el cartel de PASO. Nunca puedes pasar teniendo una ficha jugable. El paso es información pública: los buenos jugadores (y las máquinas en difícil) recuerdan por dónde pasaste y después te ahogan ese palo.
Trancado — la mano cerrada
Cuando los cuatro jugadores pasan seguidos, la mano queda trancada. Nadie se quedó sin fichas, así que se decide por puntos:
- Se suman los puntos que quedan en la mano de cada jugador. El que tenga el total más bajo gana la mano para su equipo.
- Ese equipo anota los puntos que quedan en las manos de los dos contrarios.
- Si las dos manos más bajas empatan y son de equipos distintos, la mano queda empatada y no se anota.
Trancar a propósito es táctica legítima: si tu lado está cargando fichas ligeras, cerrar la mesa te gana el conteo.
La anotación y el juego a 100
Normalmente la mano se acaba cuando alguien pone su última ficha — eso es dominó. Su equipo anota la suma de todos los puntos que aún tienen los dos contrarios. Las fichas que le quedan a tu compañero nunca cuentan contra ti.
Se sigue jugando manos hasta que un equipo llega a 100 puntos y gana el juego. Como un solo dominó puede valer 40 puntos o más contra una mesa cargada, un juego cambia en dos manos.
Costumbres que ayudan
- Bota temprano las fichas cargadas y los dobles, mientras las dos puntas son flexibles.
- Cuenta lo que ha salido. Con 55 fichas y 15 enterradas, saber que un número ya se acabó vale más que cualquier suerte.
- Fíjate por dónde pasa tu compañero — ese número es el que hay que dejarle abierto.
- Cuando vas ganando cerca de 100, trancar suele ser más seguro que buscar el dominó.
Juega una mano
Puedes practicar contra tres máquinas o abrir una mesa privada para tus amigos — sin cuenta.